Es una de las tiendas que más contenta visito. Me gusta perderme por el mar de broches, pendientes, collares, ropa, bolsos que en ella habitan. Amén de que siempre es muy muy agradable charlar con Anabel.
La que más sufre con estas visitas es la cartera, pero es un sufrimiento que rápidamente se convierte en alegría, porque quién puede resistirse a este caballito de mar de Como Cuando y a este juego de pendientes y collar. ¡Ni la cartera!